lunes, 28 de febrero de 2011

La bomba

Hamid, Ying y Juan Pablo, dos niños y una niña, jugando en algún lugar del mundo, encuentran una bomba. Ignoran qué es ese artefacto abandonado y depositan en él sus esperanzas. Imaginan que les podría dar poder, felicidad o riqueza. No quieren compartir el secreto con los mayores. Prefieren descubrirlo solos. Una gran bendición caerá sobre sus cabezas, piensaYing cuando regresa del arrozal. Para Yasmin serían los más bonitos vestidos, sedas y flores. Para su madre, todas las cosas mágicas que tienen las mujeres de Oriente. Para su padre, todos los camellos, se dice a sí mismo, Hamid bajo la noche estrellada. Se mudarían a la capital, como el primo Marcelo, pero, al contrario que él -que vivía en una chabola en lo alto de un cerro, sin agua y sin electricidad y con barro- ellos lo harían para comprarse una bonita casa en el centro, se imaginaba Juan Pablo en el poblado. Pero los intentos por abrirle los intestinos resultaron vanos, hasta que una hormiga se coló por un resquicio que habían provocado los niños en la estructura. Entonces, estalló, llevandose por delante sus ilusiones. Jordi Sierra i Fabra cuenta esta historia en un libro titulado 'La bomba', recomendado para mayores de 12 años. Treinta y cuatro países fabrican bombas antipersona. España las almacena. Hay millones esparcidas sobre la tierra porque el 23% de las que fueron arrojadas no explotaron, al haber amortiguado su caída las ramas de los árboles o el suelo reblandecido. Los administradores del miedo anunciaron en Oslo que se reunirán en el próximo año para tratar de impulsar el Tratado de Otawa, firmado en 1996 (e incumplido) que prohíbe su fabricación.

Diario de Pontevedra (6-04-2007)

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