domingo, 27 de marzo de 2011

Una radiografía de las mafias


Con una profunda crisis económica como telón de fondo, ETA cometiendo asesinatos todas las semanas, y una España en proceso de reconstrucción estructural, el contrabando de tabaco se convertía en un floreciente negocio.

En la recta final de la década de los setenta del siglo XX, aquellos grupos organizados para adquirir grandes cargamentos y desembarcarlos por medio de planeadoras descubrieron un camino más corto para hacerse ricos: el narcotráfico.

Disponían de la estructura y carecían de escrúpulos. Durante los primeros tiempos nada parecía haber cambiado, aunque lo hubiese hecho la gravedad de sus acciones. Aquel clima de aparente impunidad, que cambiaría a raíz de la Operación Nécora, dio pie al enunciado de teorías que equiparaban a Galicia con Sicilia o Colombia, advertir de que la economía sumergida podría poner en jaque el Estado y utilizar el término mafias para referirse a los grupos autóctonos.

Entonces, unos pocos trataban directamente con los proveedores de cocaína colombianos. Hoy, el papel de los gallegos se limita a transportarla, por lo que cobran una comisión. “Aquí se juntan cuatro para organizar una descarga”, respondió un ex-alto mando policial, experto en la lucha contra el narcotráfico, cuando le plantearon la posibilidad de que las mafias hubiesen echado raíces en esta tierra.

Mafia (mahia) es un término que significa bravuconería, jactancia o chulería, que prendió en Sicilia durante la invasión árabe, entre los años 965 y 1060. Una segunda teoría indica que se trata de un acrónimo: Mazzini, que, en italiano, significa Mazzini Autoriza Robos, Incendios, Envenenamientos, en referencia a un gobernador durante la ocupación inglesa.

Hoy, se traduce en un grupo estable, jerarquizado y con el aval de varias décadas de actividad. Distribuidas por los cinco continentes operan varias decenas. Un repaso de las características de las más poderosas pone de relieve la distancia con los grupos que operan en Galicia.

La Cosa Nostra

Las primeras referencias de la Cosa Nostra siciliana datan de 1837. Emergió tras la desintegración del feudalismo napolitano, promovida por los campesinos, que encontraron en ella un paraguas protector.

En su historia figuran los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. El Gobierno de Italia se vio obligado a enviar a 7.000 soldados en 1992. En la isla llegaron a concentrarse 27.000 agentes de seguridad (uno por cada 185 habitantes).

Está organizada por un centenar de familias. Son más de 5.000 sus componentes. La extorsión, los contratos de servicios públicos y, en menor medida, el tráfico de estupefacientes son sus actividades. Sus localidades de referencia son Trapani, Palermo, Catania, Agrigento y Caltanissetta. En Sicilia fueron disueltos 30 ayuntamientos por connivencia con la mafia entre los años 1991 y 2000.

La Ndrangheta

Las primeras condenas judiciales a componentes de la Ndrangheta están fechadas en 1880. Hombre noble y valeroso, significa esta palabra, que tiene su origen en el griego antiguo hablado en las montañas de Aspromonte.

Se trata de una organización de origen rural y hermética. Potencia los vínculos biológicos para salvaguardar la fidelidad y está formada por unos 6.000 miembros, encuadrados en 155 familias. Controla el 40% de los votos en los municipios pequeños y medianos de la región de Calabria y entre el 15 y el 35% en los de mayores dimensiones.

La Camorra

El Gobierno disolvió 24 corporaciones entre 1990 y 2003. Las adjudicaciones ilegales de contratos, la extorsión y, sobre todo, el narcotráfico, son sus fuentes de ingresos. Reggio di Calabria y Cosenza constituyen sus ejes. Con 100.000 personas trabajando en actividades laborales irregulares, 25.000 dedicadas al tráfico de drogas y 7.000 componentes estables, la Camorra irradia su poderío desde Nápoles.

El primer apunte sobre esta organización data de 1820. Es una anotación policial referida a una banda callejera. Rafaele Cutolo fue el artífice de su modernización. Una guerra entre familias, entre 1977 y 1983, dejó 1.500 muertos.

En Secodigliano, la proporción es de un policía por cada 238 habitantes. Está infiltrada en la clase política, controla los sindicatos y extiende su influencia en las más diversas actividades. Cuenta Roberto Saviano, en el libro ‘Gomora’, como un modisto observa en la televisión el desfile de Angelina Jolie para recoger el Oscar por la película ‘Inocencia interrumpida’. Lo hace con un vestido confeccionado en su taller.

La falsificación de prendas textiles, las concesiones de servicios de industrias y las administraciones, la extorsión, el tráfico de drogas, personas, tabaco y armas figura en el catálogo de actividades. Son cientos los asesinatos en Nápoles, Salerno, Secodigliano, Caserta y otras localidades de la región de Campania.

La Sacra Corona Unita

El mapa de Italia se completa con la Sacra Corona Unita. Tiene unos 2.000 afiliados, fue fundada en 1970 y opera a través de los 600 kilómetros de costa de que dispone la región de Apulia. Con los Balcanes y Albania a otro lado del mar Adriático, el tráfico de drogas, tabaco, armas e inmigrantes se suma a la extorsión. Bari y Brindisi son las ciudades de referencia.

La Cosa Nostra en Estados Unidos

En Estados Unidos está asentada a Cosa Nostra americana. Con un millar de miembros y unos 10.000 asociados, se alimenta del juego en Atlantic City, Las Vegas y Nueva Jersey. La música, el cine, los espectáculos, la extorsión, la manipulación bursátil y la pornografía son sus especialidades.

“Su entierro parecía la escena de una película de Hollywood. El cortejo fúnebre estaba formado por cientos de coches, y la multitud se extendía a lo largo de tres manzanas”, narra Jean-François Gayraud en el libro ‘El G 9 de las mafias en el mundo’, del que fueron extraídos los datos que figuran en este artículo.

Albania y Turquía

Este comisario de Policía, doctor en Derecho y diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de París y por el Instituto de Criminología, incluye en su trabajo a la mafia albanesa, que controla el paso de la heroína desde Asia y la mayor parte de los prostíbulos de Gran Bretaña, Grecia e Italia. Gayraud cifra en 1.500 millones de euros los ingresos anuales de los 15 clanes que operan. La mafia turca maneja el 25% de la renta nacional, subraya. Se forjó en los primeros años del siglo pasado, como un grupo protector de los más humildes. Trafica con armas, personas, drogas y órganos, además de dedicarse al juego y estar muy asentada entre las élites que manejan la política, la industria y la economía.

Las Tríadas

En Hong-Kong y Taiwán están asentadas las Tríadas, enraizadas en las sociedades secretas del siglo XVII. Controlan la actividad económica de tres millones de compatriotas, residentes en China y en otros países, y en su variada carta de especialidades figuran las discotecas, casa de juego, salones de masaje, falsificación, contrabando de armas, drogas y tabaco, pornografía y secuestros. En 2003 fueron detenidos 9.000 miembros.

Los Yakuza

Los Yakuza se asientan en Kobe, Osaka y Tokio. Su origen está datado en el siglo XVII y cuentan con la complicidad de los gobiernos, para los que realizaban la labor de policía paralela. Son anticomunistas acérrimos y fustigan los sindicatos. En 2003 eran 85.000 los componentes de esta mafia, que se dedica al narcotráfico, la prostitución, y la explotación de negocios y concesiones al amparo del poder.

Colombia y México

En el trabajo, elaborado por uno de los grandes estudiosos de las organizaciones mafiosas, no figura Colombia y México. El poderío de los carteles colombianos queda reflejado en el desafío que llegó a plantear Pablo Escobar al Gobierno, bombardeando el Palacio de Justicia, y el avión en el que, suponía, debería viajar el entonces candidato a la presidente de la República César Gaviria.

El Gobierno de México admite que no tiene el control de seis ciudades. La secretaria de Relaciones Exteriores llegó a solicitar a los corresponsales extranjeros su colaboración para frenar el deterioro de la imagen del país.

El 24 de enero arrestaban a Santiago Meza López, alias ‘El Pozolero’, cuya ocupación era disolver en sosa cáustica los cadáveres que dejan los enfrentamientos, previo pago de la tarifa estipulada.

Similitudes

Entre los escasos puntos de coincidencia entre las mafias y los narcos gallegos figuran los vínculos de sangre en el clan de ‘Los Charlines’, de Vilanova, que se extienden a través de tres generaciones, con las ramificaciones derivadas de los casamientos de sus miembros.

Otros trazos los aporta Sito Miñanco, que patrocinó un equipo de fútbol, el Juventud Cambados, emulando a Pablo Escobar con el Millonarios de Cali. Como los capos, también financiaba los estudios de los hijos de sus hombres de confianza, pagaba operaciones quirúrgicas y los gastos de los entierros de quienes perdían la vida en accidentes laborales.

Y poco más. Pablo Vioque trató de poner de acuerdo a los más destacados para resolver los asuntos de puertas adentro, pero los recelos echaron abajo los planes del ex-secretario de la Cámara de Comercio de Vilagarcía de convertirse en el Lucky Luciano de Arousa.

De cómo se las gastan las mafias colombianas con quienes no cumplen quedaron dos episodios: los asesinatos del ex-tesorero de la Cámara de Comercio, José Manuel Vilas Martínez, y del cambadés Manuel Baúlo Trigo.

Cambio de rol

La Operación Nécora dejó fuera de combate a los interlocutores con capacidad para negociar con los proveedores, y la función de los gallegos se limita a realizar el último tramo de los desembarcos en planeadoras y almacenarla a cambio del 30% de la carga.

“Se equivoca quien crea que esos navegantes al pairo, transportistas chapuceros, son capos de una mafia. En todo caso, podrán ser capitostes de una banda cutre como personajes berlanguianos de la picaresca nacional. La mafia es un ente siniestro. Los verdaderos amos del cotarro tienen chófer, visten cada día un traje diferente y presiden unos cuantos consejos de administración. Portan maletín de cuero (no ‘mariconeras’) y van a la ópera (no al puticlub local)”, puntualiza Benito Leiro en su libro ‘Planeta Arousa’.

El periodista vilanovés, que vivió en primera línea la eclosión del narcotráfico, agrega: “Los narcos te enviaban un abogado exigiéndote que rectificase lo que escribías, mientras que los mafiosos envían sicarios”.

Diario de Ponteveda (22-02-2009)

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