lunes, 15 de agosto de 2011

Reivindicación de la Montaña Mágica


Los dioses se citan en las alturas. El mar está allá abajo, a unos cuarenta kilómetros se extienden como las patas de un pulpo las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa. En la lejanía se divisan las islas de Tambo y Cíes. A más de mil metros sobre el nivel del mar se encuentra el Outeiro do Coto. En este punto echó la vista atrás el Padre Sarmiento antes de iniciar su viaje a Madrid, avanzado ya el año 1745. La Asociación Ecoloxista e Cultural de Terra de Montes Verbo Xido asciende un año más para rememorar aquella fecha. Acuden a la cita más de medio centenar de expedicionarios. Llegan desde Lantaño, Val Miñor, Vigo, Carballedo, Santiago, Cangas, Moraña, Pontevedra, Cerdedo, Vilagarcía, Forcarei...

Calros Solla es el “guardián de la montaña”. Conoce palmo a palmo este universo mítico cuyas claves desentraña ante la audiencia. “O Seixo é unha montaña máxica. Unha montaña que, no canto de afastar, une. A mitoloxía do Seixo non entende de fronteiras, e o monte está cheo delas: alí van os lindes de Cerdedo, Forcarei, A Lama, Cotobade e Beariz. Están todos alá enriba, e, non obstante, o patrimonio inmaterial, a cultura, non se supedita a elas. Vese de certo como a mitoloxía da montaña é común a unhas aldeas e a outras. Alén diso, é unha montaña máxica porque unha densidade tan elevada de seres míticos en tan pouco terreo responde a que o medio natural permite facer voar a imaxinación, e a dos nosos antepasados era moita”, argumenta.

El bosque sagrado

El punto de partida de este recorrido iniciático no puede ser otro que la aldea de Carballás, un lugar en el que se asentaba un bosque sagrado, “foi, seguramente, o lucus ou a lubre do pobo arenco”. Camino arriba se encuentra Chan de Mamas, un cementerio neolítico construído hace más de cinco milenios y violentado por los aerogeneradores de un parque eólico. Dice el pueblo que en la Mámoa Ghrande está enterrado o Tecelán de Carballás: “O Prisciliano da Terra de Montes, un profeta, un druída, un vello vedoiro, un Nostradamus. Aquel que irrompía nas cociñas aldeás, aquel a quen os veciños escoitaban con atención. O que lía o destino”. Cuando los hombres puedan volar y los carros anden sin necesidad de que tiren de ellos los caballos y el Seixo esté cubierto de carreteras, el fin del mundo será próximo, profetizó. “Debemos entender que a fin do mundo chegou: a fin do mundo para moitas aldeas, a fin da economía tradicional, da explotación agrogandeira. Cando menos, naquela zona”, concluye el autor.

Siguiendo en dirección contraria a Presqueiras llegamos al Almadraque de Pirocha. Alí mesmo, preto do antigo foxo da lobada, Pirocha, lamia belísima, refolguexante na súa alba nudez, finxe doce soneca á raxeira outoniza. Ay de aquel caminante que desee el fruto prohibido, porque acabará siendo devorado por la misteriosa y solitaria dama: Moito lle sabe a Pirocha / namorar pola calada, / moura de roibos cabelos / nun leito de pedra, deitada. / Pirocha, sono finxido, / bela dama adurmiñada, / coitado amador agarda / para amolentar a almofada, dicen unos versos recogidos por Solla.

Culto al sol

Una suave subida hacia el sur conduce a uno de los puntos más altos del monte. A más de 900 metros sobre el nivel del mar se encuentra la Cruz do Seixo. Es un ejemplo de ara solis, de lugar donde los antepasados rendían culto al sol, cristianizado más adelante. Se encuentra rodeado de rocas en un punto donde se conjugan los cuatro elementos representados en la cruz: el agua (al fondo se observan las rías), la tierra, el cielo (que podría tocarse con la punta de los dedos) y el fuego del sol.

Na mañanciña do 24 do mes de Santiago, as xentes da contorna soben en andas até a peneda o santo Antonio. Xa no sitio, pousan a imaxe ao pé da cruz e celebran misa. A liturxia cristiá conclúe coa beizón das terras que nos fornecen [...] Ao santo dos animais extraviados prégaselle pola anada farta, polo bo dispor das témporas, polo enxoito, polo mollado..., detalla en su libro Almanaque de encantos. Y cuando su intercesión no resultaba efectiva para los intereses de los fieles, la imagen del santo era transportada cabeza abajo hasta la peneda.

Trazando una digonal, tras la Cruz do Seixo se sitúa el Coto dos Chirimelos. Se trata de una serie de conjuntos pétreos entre los que sobresale la Porta do Alén. “Din os vellos que cómpre atravesar a lumieira da porta, e se alguén quere escoitar razón do máis alá debe premiar os defuntos cunha codia de pan, un copo de viño ou unha candea. Teñen que introducirse alí, entre as laxas, e agardar a resposta, que seica vén no bruar do vento. Unha vez que se deposita a oferta cómpre saír por onde se entrou. Atravesar de novo o limiar da porta”. Y todo lo que hubiera escuchado al otro lado del umbral deberá mantenerse en secreto, porque a aquellos que lo desvelen, la voz les sonará ronca hasta el fin de sus días, advierte.

Otro es el Marco do Vento, antiguo linde de territorios y lugar donde confluyen todos los vientos. Todos: O vento atravesado, o vento aberto, o vento calmo, o vento corrido, o vento de arriba, o vento de abaixo, o vento de fóra, o vento nacente, o vento soán, o vento dos cans, o vento da serra, o vento mareiro, o vento regañón, o vento enteiro, o vento rinchante, o vento punteiro, o vento rixo, o vento terreiro, o vento tolo... Perante o Marco do Seixo, todos os ventos pousan e fan a venia. Á altura do Marco, todos os ares desandan camiño, todos os ventos dan a volta.

En el Outeiro do Castro habita la gallina de los pollitos de oro. Quienes persigan la fortuna deberán imitar su cocorocó cuando sale con la prole en la mañana de San Xoán; si lo hace bien, el tesoro es suyo, y si no logra embaucarlos, se introducirá de nuevo en la tierra, atravesando el portal del Castro Pequeño, para permanecer escondidos hasta el año siguiente.

En este planeta mágico habita Rabisaco, un portador de buena suerte, a medio camino entre un ratón y una ardilla –“un lirio relouqueiro”, apunta Solla– que se deja ver cuando la luna llena ilumina con su luz de leche la montaña, y la moura de cabellos dorados, una mujer fatal que exigirá pasar por debajo de la Pedra do Talle a los caballeros que la pretendan.

El círculo mítico se cierra en el Outeiro do Coto para contemplar como se hunde el sol en el Mare Tenebrosum, como lo hacían los antepasados que tenían familiares al otro lado del océano, para escuchar las palabras que enviaban desde las tierras de ultramar. Pero el periplo no ha finalizado: Mariña nos está esperando.

El martirio de Mariña

“No alto do Seixo está a valgada de Xestido, onde fundaron os romanos a cidade de Trentinán, a Sodoma de Terra de Montes”, dice Solla. En este nido de pecado y depravación nació Mariña, una niña virtuosa a quien, cuando tenía quince años, pretendió el prefecto Olibrio. Ella se negó a satisfacer los deseos del romano y fue sometida a tormento, que finalizó con su decapitación. La cabeza dio tres golpes en el suelo y en cada lugar donde tocó la tierra surgieron lagunas que acabarían cubriendo por completo la ciudad de Trentinán y ahogando a sus habitantes. Gentes como Manuel de Ratel dicen que en ciertas noches, cuando baja la niebla, se escucha sonar el badajo de la campana de la ciudad muerta tocando a difunto.

Al sur de las lagunas, y pasado el tiempo, el pueblo levantó una capilla en honor a Mariña. El prefecto Olibrio fue castigado por los dioses a arrastrar su cuerpo eternamente. Los habitantes de la montaña aseguran que el lagarto da Santa Mariña, que ten por toqueira unha reganduxa da cachotaría da ermida, non é outro que o libidinoso prefecto romano, xa que o réptil eslumece por se acubillar na perrecha das freguesas.

El pastizal

Todo lo que durante siglos no había obrado la naturaleza lo ejecutó la mano del hombre en unos años, a mediados del siglo XX. “A incompetencia, o mal designio...”, apunta Solla. Todo aquel universo y parte del patrimonio sufrieron las consecuencias de la decisión de convertir el monte, primero en un pastizal, después en pinar. Para conseguirlo, cientos de camiones cargados de tierra y fertilizantes subieron monte arriba, pero la hierba no creció y tampoco los pinos. Cientos de manos construyeron el muro. El agua arrastró los minerales que habían esparcido por toneladas hasta el río, y desde entonces los pescadores dicen que ya nada es igual, la abundancia de truchas es un recuerdo cada día más lejano.

Quienes subieron el ganado al pastizal dejaron de hacerlo porque era tal la distancia que, cuando regresaban, los animales tenían hambre otra vez, y los que permanecían en lo alto de forma permanente, reventaban de tanto comer, al no estar nadie al cuidado y, posiblemente también por los efectos de los productos químicos. Para hacer la repoblación trajeron manos de Figueirido porque las autoridades desconfiaban de los nativos que entendían estas decisiones como perjudiciales para las prácticas tradicionales de pastoreo. El cura de Cerdedo respondió que no era asunto de la Iglesia, cuando los feligreses le pidieron que intercediese para cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Las tres lagunas de Xestido desaparecieron, como aconteció por aquel tiempo con la de Antela, en Xinzo de Limia. Paradojas del destino: mientras el poder invertía millones de pesetas en un fracaso, a escasos metros del lugar los vecinos de dos aldeas, Meilide y Abelaíndo, construían una carretera utilizando los aperos de labranza para evitar que los cortejos fúnebres tuviesen que dar un rodeo por el río camino de la iglesia parroquial.


Diario de Pontevedra
(8-1-2006).

3 comentarios:

  1. Preciosa reivindicación sobre la Montaña Mágica, leyéndola dan ganas de estar en esos lares.
    Una pregunta ¿ cuál es el significado de "al Almadraque de Pirocha"?. Gracias

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  2. Hola María. Almadraque significa "almohada" o "cojín".

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  3. Es una voz de origen árabe, presente en el gallego desde la edad media, tal y como muestra la Crónica Troyana (S.XIV): "Et eýtor foý descaualgar ahun paaço moý boo et moý rrico. et foý moý ben rreçebudo de sua madre et de seus ýrmãos. et desenlaçaronlle o elmo que tragia et tiraronlle as armas que tragia todas tingidas do sangue. Desý lançaronlle hun almadraque de hun moý nobre çicatron en que seuesse porlo alinpar do sange que andaua en el quallado." La paradoja de una "almohada de piedra" podría ser análoga a la de una "barca de piedra" en la que se dice que llegó el cuerpo de Santiago: se alude al carácter mágico de la piedra, como elemento fuera del tiempo y de las leyes físicas ; )

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