sábado, 22 de octubre de 2011

Así en la tierra como en el cielo

«Estaban todos dentro da Comandancia de Marina: entón, empezaron a saír as autoridades». El marinero jubilado de Carril Agustín Iglesias Rey habla de un día caluroso del mes de agosto del año 1990 en el que pensó que nada tenía que perder con intentarlo, y decidió acercarse al lugar donde esperaba encontrar al presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne.

Lo hizo en compañía de otros componentes de una plataforma organizada en Vilagarcía ocho meses antes con el objetivo de reivindicar la construcción de un hospital. «Fomos este señor e máis eu», indica mientras señala al extrabajador ferroviario de Trabanca-Sardiñeira Alfonso Quintáns Leal.

Agustín Iglesias tiene 80 años y Alfonso Quintáns, 83. «Non puxo ningún impedimento, ningún atranco», subraya, Y después explica que la espalda de Alfonso sirvió de improvisada mesa sobre la que colocaron la libreta que sujetaba los pliegos donde recogían las rúbricas.

Aquel día que Manuel Fraga se acercó a Vilagarcía para participar en la primera edición de la Ruta Fluvial Xacobea el balance no pudo ser más positivo, porque al lado de quien representaba la máxima expresión del poder terrenal en Galicia se encontraba su homólogo en el ámbito espiritual.

El arzobispo de la diócesis de Santiago de Compostela, monseñor Antonio María Rouco Varela, siguió el camino del político lucense y echó mano del bolígrafo para estampar su firma en el improvisado altar articulado sobre las costillas de un ferroviario jubilado que tenía entonces 63 años.

Las expectativas estaban ampliamente superadas, pero tanto Agustín como Alfonso, y otros compañeros de la comisión, abandonaron el edificio que hoy ocupa la Autoridade Portuaria de Vilagarcía con la certeza de que se les había escapado una pieza.

«Eu non sei se sería moi consciente do que estaba facendo», plantea Chema Fernández en referencia a la decisión de Fraga. Este profesor de Química del Instituto Armando Cotarelo Valedor, de 56 años, fue el líder colectivo.

Xaquín Rubido, presidente de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, y Manuel Chouza, líder del grupo que puso sobre la mesa la reivindicación de que la isla de Cortegada volviese al patrimonio público, también jugaron un papel determinante.

Ese día la comisión vecinal tuvo absolutamente claro que solo tenía que conseguir el objetivo que se había propuesto, reunir las 15.000 firmas que avalasen su Iniciativa Lexislativa Popular, porque su éxito estaba garantizado, ya que tanto el PSOE como el BNG apoyaban la iniciativa y la clave era la postura del PP.

Y así fue. En el mes de enero del año 1991 entregó los folios en los que figuraban 20.000, cubriéndose las espaldas ante la posibilidad de que pudiesen ser invalidadas algunas. El Parlamento le dio el visto bueno en junio, convirtiéndose en la primera que era tomada en consideración.

En el número 5 de la revista Ágora, correspondiente al primer trimestre del año 2001, que editaba el Concello de Vilagarcía, podía leerse: «A sinatura de Fraga en apoio da Comisión valeu o seu peso en ouro».

Esta frase fue pronunciada por el entonces alcalde, Javier Gago, figura en un artículo publicado con motivo de la inauguración del Hospital Comarcal y resume el significado de un gesto que comprometió al partido que gobernaba entonces con mayoría absoluta.

Pero la tramitación fue un camino minado, y resultó decisiva la capacidad de movilización acreditada por una comisión vecinal creada por la inercia derivada de las movilizaciones registradas en la recta final de la década de los 80, a raíz del intento del Gobierno local de aprobar una subida brutal de la contribución.

El popular José Luis Rivera Mallo era el alcalde, y dos diputados de su partido solicitaron, por su cuenta y riesgo, que la Xunta aprobase una partida para iniciar las obras de una vez. Lograron su objetivo, y el vilagarciano Juan Antonio Garrido lo pagó con su marginación.

Del destino que le hubiera esperado a su compañero de iniciativa nada se puede escribir porque Segundo Durán, que era alcalde de A Pobra, falleció poco después en un accidente de tráfico en Catoira.

Agustín Iglesias trató de espabilar el asunto y se subió a un autobús para participar en un programa sobre salud, en TVG, en el que los espectadores podían hacer preguntas al conselleiro de Sanidade, Manuel Montero, pero el presentador, Manuel Torreiglesias, que sabía sus intenciones, asegura el carrilexo, no le dio paso.

El alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, los llamó para plantearles que fuese construido en su municipio, y un último esfuerzo hizo posible que las 70 camas proyectadas se convirtiesen en 80, cuando la cifra de la que se habló inicialmente, teniendo en cuenta que, según el número de habitantes del área sanitaria, deberían ser 120.

La creación del área sanitaria de O Salnés, que justificada la construcción del Hospital, recibió el impulso de Fraga, y en breve entrará en vigor el decreto por el que el partido del que es presidente fundador la eliminó del mapa.

Además de ser el origen de una manifestación, esta medida se debatió en un Pleno. «Estaré siempre con los intereses de los vecinos. La gestión integrada supone un paso atrás, puede que definitivo», sentenció el único concelleiro del grupo Ivil, José Luis Rivera Mallo.

En el mes de agosto del año 1990, Rivera era alcalde que abandonó Comandancia de Marina por la puerta de atrás mientras Fraga y Rouco firmaban.

Diario de Pontevedra (16-10-11)

1 comentario:

  1. Hola! Soy francès, soy buscando el contacto de Xaquín Rubido, presidente de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa? Puede ayudarme? Muchas gracias.

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