domingo, 28 de abril de 2013

Vilanova de Arousa-Frankfurt-China

Dormía una semana en la cama y la otra en el suelo cuando entró un mensaje en su buzón del correo electrónico. Susana Oubiña Álvarez había compartido hasta entonces la habitación de una pensión alemana con Rebeca Núñez, una chica de Canarias que también trata de abrirse camino.
Ambas pertenecen a una categoría, formada por más de 17.000 jóvenes, que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, calificó de «talento huido», después de haberlas enmarcado en un colectivo que apuesta por «la movilidad exterior».
Con 30 años, y diplomada en Dirección Turística en la Universidade de A Coruña, a Susana Oubiña nadie tiene que invitarla a moverse, porque si algo tiene claro es que la vida es una suma de experiencias y su pasión es viajar y conocer distintas culturas y formas de vida. Lo que le revienta es que la exploten.
Porque se cansó de ver que el personal de limpieza ganaba más que ella en algún hotel en el que tuvo que mostrar su título y acreditar su dominio del inglés y sus conocimientos de portugués e italiano, en el año 2008 se fue hasta Córdoba.
Siguió formándose en la ciudad andaluza, donde compaginó un trabajo en un hotel de cuatro estrellas con los másters de Comercio Exterior y Profesorado y la preparación de unas oposiciones, convocadas por la Junta de Andalucía, cuya matrícula pagó, pero que no llegaron a celebrarse, Y no le devolvieron el dinero.
Corría el año 2008 por entonces, la crisis económica enviaba sus primeros avisos, aunque nadie podía imaginarse el cataclismo que se avecinaba, cuando abrió el ordenador y escribió en una página que estaba dispuesta a trabajar como ‘au pair’ en Alemania para aprender el idioma, ensanchar sus horizontes laborales e integrase en una sociedad que le resultaba desconocida entonces.
A Córdoba se fue viendo que en Galicia valía más la relación de amistad o familiaridad con los responsables de los hoteles que la preparación, y después de haber vivido durante dos años, entre 2005 y 2006, en Inglaterra.
Evitó Londres con la intención de que se redujesen las posibilidades de verse inmersa en un ambiente de emigrantes, y así profundizar en sus conocimientos del inglés, para lo que eligió como destino una ciudad situada en el sur, Southampton. «Entonces era muy habitual la presencia de polacos especialmente, porque su país estaba en crisis, y a los ingleses con los que hablé les parecía raro que fuésemos para allí, porque tenían la idea de que en España se vivía muy bien», recuerda Susana Oubiña.
Junto con el perfeccionamiento del idioma y un trabajo en un bar, que le permitió subsistir, aprovechó el tiempo para sacar la licenciatura en Dirección Turística. Aquella primera salida le reportó
unos grandes beneficios porque fue contratada por una cadena hotelera española, una de las más potentes antes de que la crisis hiciese estragos en el tejido económico, con la misión de evaluar la calidad de los servicios que se presta en sus hoteles.
Este encargó le permitió sobrevolar el mar Jónico en aviones bimotores, para desplazarse entre las pequeñas islas del archipiélago griego; hacer un recorrido por la península de Anatolia, en Turquía y conocer Chipre. «Fueron ocho meses muy bonitos, subir a un avión era como hacerlo a un autobús en una ciudad, pero cada día estaba en un lugar diferente y eso quema», explica.
Su jornada habitual comenzaba a media tarde, cuando llegaba, y finalizaba después de la comida del día siguiente, tiempo en el que supervisaba los servicios y las comidas. La puntuación que otorgaba servía para determinar la categoría con la que cada establecimiento figuraba en una guía.
Finalizada esta atractiva experiencia, su regreso a España coincidió con la caída en picado de la actividad económica, y las escasas posibilidades de trabajo la empujaron a seguir formándose en Andalucía. Aunque se había preparado con la intención de quedarse durante un tiempo, tuvo que plantearse la posibilidad de abandonar de nuevo España.
«Hablaba con mis amigas y me comentaban que están cobrando 400 euros por trabajos a jornada completa, las que los tenían, porque muchas, ni eso», argumenta, en un país en el que el 12% del Producto Interior Bruto depende del turismo.
Fue así como puso sus ojos en Alemania y estableció contacto con Rebeca Núñez, una operadora de imagen y sonido que vivía entonces en un pueblo llamado Elsendorf. Por medio del skype eligieron Frankfurt, creyendo que la presencia de emigrantes sería menor que en otras ciudades y la oferta de pisos sería amplia y a buenos precios.
La aventura comenzó a finales del año 2012. Durante un mes vivieron en una casa prestada y después tuvieron que compartir una habitación en una pensión, por la que pagaban 800 euros al mes. Varias semanas se levantaron de madrugada para ponerse en la cola de los solicitantes de una tarjeta que exige el Gobierno, a diez grados bajo cero, y buscar trabajo puerta a puerta.
Lo encontró en un bar italiano: 1.000 euros mensuales, de los que 400 se iban para la pensión, 100 para el autobús y 250 para las clases de alemán, en un ambiente donde percibió el rechazo de los nativos, a los que se dirigía en inglés y le respondían, en el mismo idioma, que no lo entendían.
Estaba viviendo al día cuando le llegó el mensaje. Lo envió el padre de una familia con tres hijos cuyo domicilio se encuentra a menos de media hora del suyo. Después de una entrevista llegaron a un acuerdo, y se
produjo la sorpresa.
Quien solicitaba sus servicios es el responsable en Europa de una cadena hotelera de capital chino  que cuenta con establecimientos en la mayor parte de las grandes ciudades del mundo, y le hizo saber que valoraba positivamente su empeño por aprender y mejorar, además de su formación.
Esta circunstancia le permitió conocer su oficinas y descubrir otro mundo: las partidas de futbolín son un método habitual para desconectar cuando no fluyen las ideas, como lo es que la empresa pague les estancias en Miami o Las Vegas para motivarlos.
Dominar el alemán tiene ahora una motivación añadida, porque cuando la haga, y espera lograrlo en 2014, el padre de los niños que cuida le prometió un puesto de trabajo en el hotel que elija. Ella lo tiene claro, será en China.

Diario de Pontevedra (21-04-2013)

No hay comentarios:

Publicar un comentario