viernes, 25 de octubre de 2013

Navegantes de la memoria en la Ría de Arousa

Gregoria Saavedra cuenta que dos de los hijos de un acordeonista conocido por el nombre de Chispa Negra fueron sus alumnos en la escuela de Castro (Cerdedo) y que le costó trabajo entender qué le quiso decir uno de ellos cuando, para justificar su ausencia a clase, le dijo que le dolía «la gorxa del aire».    
Estaba en el inicio de su actividad, había nacido en Escorial (Madrid) y el gallego le resultaba extraño en la década de los 60 del siglo XX. Con 72 años, recuerda que en otra escuela de Cerdedo, la de Limeres, el padre de una alumna le regalaba conejos vivos.    
Su interlocutor se sorprende porque el relato le resulta muy próximo. ¿Podría llamarse Aquilina la hija de ese hombre? La respuesta es afirmativa. Medio siglo después, profesora y alumna se citaron para verse de nuevo.
Esta escena se produjo el día 25 de agosto en el ‘Úrsula’, mientras el galeón del Ateneo Vikingo surcaba las aguas del río Ulla, en Catoira, en una actividad organizada por O Faiado da Memoria.
«Empezamos en el año 2007 y  lo que buscamos es la memoria de la vida diaria. El problema con el que me encontré para hacer varios documentales es no encontraba material fotográfico», expone del director de ‘Aillados’ y ‘A memoria do wolfram’, Antón Caeiro, y responsable de O Faiado da Memoria con Margarita Teijeiro.
«Fuimos tan osados que quisimos hacer varias a la vez y decidimos empezar por A Illa, Rianxo y Vilagarcía. Nadie nos cerró las puertas», agrega Margarita.
«Cuando llegas a un pueblo no conoces a la gente, no sabes dónde puedes buscar y preguntas. Nuestro problema es que no contamos con un local, por lo que teníamos que ir a las casas a escanear las fotos», expone Antón.
En el barco que surca el río cuyo trazado delimita la frontera entre las provincias de Pontevedra y A Coruña también viajan Verino y Manolo Diz, dos hermanos de Carril conocidos por el sobrenombre de ‘Os Nachos’. Los dos siguen siendo mariscadores después de haber cumplido los 80 años y son componentes de la rondalla.
A Verino le hubiera gustado ser carpintero, pero tuvo que ponerse a trabajar en el mar con poco más de once años, junto a su padre y su hermano, y construye barcos a escala en su tiempo libre. Le regaló uno a María José Rodríguez, de la que dice que es la chica más educada de Carril.
A María José Rodríguez le comentó una amiga que habían visto en una exposición de O Faiado da Memoria las fotos de una boda, y que el novio se parecía a su padre, José Rodríguez, ‘Pepete’, que estuvo al frente de una barbería situada en Vilagarcía. Nada sabía, hasta entonces, de la existencia de esa asociación.
Cabe imaginarse su sorpresa, y la de su madre, Rosa Gómez, cuando un día del año 2011 ambas contemplaron por primera vez las imágenes de los novios felices subiendo por las escaleras del Balneario de la Playa Compostela que habían sido sacadas medio siglo antes. O las del bautizo de Rosa, la primera hija.
«Las fotos de la boda de una señora de Carril, llamada Pili, fueron a parar a manos de un tío suyo que le había pagado el reportaje. Bien porque se fue a Estados Unidos o porque cuando venía de visita se olvidaba de traerlas, lo cierto es que no se las entregó», expone Margarita Teijeiro.
Quiso el destino que una hermana de ese hombre, llamase a O Faiado da Memoria para que las  escanease, cuando él ya había fallecido. «Cuando las vi, me dio un vuelco el corazón porque sabía de quién eran y había escuchado lamentarse a Pili por no tener las fotos de su boda», expone.
«Había sido una ceremonia muy sonada porque la madrina era una estadounidense que se presentó en la iglesia de Carril en manga corta, lo que fue un motivo más para que el cura la echase. Hablamos del mes de julio del año 1955 o 1956», dice Margarita.
«La llamé y le dije, ‘te voy a mandar unas fotos a ver qué te parecen’, sin darle explicaciones. No lo olvidará jamás», asegura.
La presentación en sociedad de O Faiado da Memoria se produjo en una exposición cuyas características la hicieron única.
Iba a celebrarse en el bajo de un edificio noble situado en el centro de Vilagarcía, y ya estaban listos los paneles, cuando el Concello se negó a suministrarles energía eléctrica, justificando su postura porque la ley no permite hacerlo a un inmueble de titularidad privada que carecía del mismo.
El escenario se trasladó a la sala de exposiciones Rivas Briones, donde dos televisores mostraban fotos y de un proyector salían las imágenes del mar y el cielo. Dos grupos pusieron la música y Rosina Villaverde, hija del alcalde republicano Elpidio Villaverde, fue la encargada de inaugurarla.
«Pusimos una libreta para que la gente detallase sus impresiones de la muestra en la que nos dejaron cientos de teléfonos ofreciéndonos fotos. Nos encontramos enseguida con miles de ellas y tuvimos que descartar A Illa y Rianxo para centrarnos en Vilagarcía», afirma Antón Caeiro.
Como no contaban entonces con un local, ni disponen de él en la actualidad, crearon un blog para guardar el material que reciben. «Acabo de abrir el Facebook y una chica mandó una foto de su hermano pidiendo que se la colguemos, y explica que hace 22 años murió en un accidente de tráfico en el puente de A Illa», apunta Margarita Teijeiro.
La escuela fue el tema de la segunda muestra que organizó O Faiado da Memoria. Segundo Abal, un maestro nacido en Meaño que impartió clases en una escuela rural del lugar de Castroagudín (Vilagarcía) y fue fusilado en Pontevedra durante la Guerra Civil, fue homenajeado entonces.
 Miles de personas visitaron la exposición y solo registraron una reacción negativa, la de un concelleiro de Esquerda Unida y militante del Partido Comunista, al que no les gustó ver el crucifijo y la imagen de Jesucristo junto a la vara usada en los castigos y los retratos de José Antonio y Franco presidiendo el aula instalada en el Auditorio.
«¿Cómo explicas a la gente que nos transmitieron ideología durante 40 años si no lo muestras?», pregunta Antón. «Un sector de la izquierda tiene un gran problema de formación cultural,  con la gente de la calle nunca tuvimos problemas», concluye Margarita.
El ‘Úrsula’ es un galeón de doce metros de eslora y 4,20 de manga, construido en el año 1949, que transportó mercancías de una a otra orilla del Ulla antes de que fuese construido el puente. Forma parte de la flota del Ateneo Vikingo, una asociación presidida por Miguel Ángel Arriaga que también cuenta con dos drakkares.
El patrón del barco es Ramón Bouzón, un hombre que se significó en la lucha por evitar el cierre de Cedonosa, una empresa en la que trabajaron cientos de operarios y hoy es un conjunto de naves arruinadas.
En el barco viaja José Arteaga, un vilagarciano de 86 años que fue fogonero en un carguero de 227 metros, el ‘Osswego Defender’, que atracó en Filadelfia y Baltimore y también hizo escala en varios puertos de  Venezuela y Chile, además de haber atravesado el canal de Panamá, rumbo a Japón, en 1961.
En el mismo año, un grupo de gallegos y portugueses secuestraba en ‘Santa Libertad’ en Venezuela, con un millar de pasajeros a bordo. Rebautizado con el nombre de ‘Santa Libertad’, mantuvo en vilo a la opinión pública mundial con su periplo de varios días que finalizó en Brasil, donde los protagonistas de esta acción fueron recibidos como héroes.
Los autores de esta atrevida acción quisieron denunciar las dictaduras de Franco y Salazar en España y Francia, donde el suceso apenas tuvo la más mínima repercusión. 
 Pasado el tiempo, uno de sus máximos responsables, José Fernández, llegó a Londres para visitar a su hija, la vilagarciana Rosa, y fue el marido de ésta, José Arteaga, que entonces trabajaba en un hotel, quien cumplió el primer deseo de su suegro: llevarlo en su coche hasta el cementerio de Highgate, donde se encuentra la tumba de Carlos Marx.
«Nuestra intención es recopilar la memoria social y la vida en todos sus entornos», expone Antón Caeiro. Margarita Teijeiro subraya que ponen los escáneres y los ordenadores, que se estropean con el uso.
 «Nuestras condiciones son penosas, de ahí que hayamos abierto este especio para que amigos y empresas que quieran colaborar con nosotros económicamente lo hagan», añade Margarita Teijeiro. La transparencia es total y todos sus nombres figuran en el blog.
Ambos trabajan de un modo altruista dedicando buena parte de su tiempo a una tarea que es puramente vocacional. Con esta actitud lograron convertir un blog en el patio común al que acuden todos los días centenares de personas para comunicarse entre sí.
Un vilagarciano que se encuentra a tratamiento psiquiátrico le comentó al doctor que lo atiende que se encuentra mucho mejor desde que dedica parte de su tiempo a recorrer el pasado a través del blog. «Siga usted así», fue la respuesta que recibió, narra Caeiro.
 O Faiado da Memoria cambió la vida de un hombre de Álcazar de San Juan (Toledo). El día 15 de julio de 2011, Juan entró en Google y tecleó el nombre y los apellidos de una mujer de Vilagarcía Lucy. Vio una foto suya en el blog y le envió un mensaje.
Los dos recorrieron el río Ulla en el galeón del Ateneo Vikingo, en un grupo formado por medio centenar de personas.
Se conocieron una anochecida tarde de primavera en la Praza de Galicia en el año 1971 y habían sido novios cuando él tenía 17 años y estudiaba en la Escuela de Aprendice de la Renfe en Bamio (Vilagarcía), mientras que ella, con 13 lo hacía en el colegio de monjas filipenses.
 Finalizado el curso, cada uno se fue por su lado, hasta que saltó la chispa a través de la red, propiciada por O Faiado da Memoria, que restableció una relación surgida en la adolescencia de ambos, y desde hace más de dos años viven juntos. (A petición de ambos, los nombres que figuran en este reportaje son ficticios).
La ingente labor de recopilación y documentación que están haciendo, tanto de fotografías como de documentos, permite que cualquier persona interesada en investigar el pasado de Vilagarcía disponga de una herramienta útil que puede usar sin realizar desembolso económico alguno.
Ambos dicen que se trata de un fondo común que ellos gestionan, y lo que les duele es el uso que se hacen del mismo cogiendo fotografías que utilizan sin indicar su procedencia. «Es lo menos que podían hacer», reprocha Teijeiro.
En esta tarea tienen una ayuda fundamental, la que les presta Cándido Castro, un vilagarciano de 71 años cuya vida transcurre entre la ciudad arousana Benidorm y Pontevedra. Es el esposo de Gregoria Saavedra y pone su memoria al servicio de la causa.
«En cada sesión identifico unas  700 fotos, y hacemos dos por semana desde hace tres años», comenta Cándido Castro. La cara del cura o de un invitado, algún rasgo característico de una iglesia, una mesa corrida... Cualquier aspecto fuere resultar decisivo para contextualizar la imagen. «Es emocionante y muy sano», asegura. 
«Puede haber unas 80.000 fotos e impresos digitalizados y esperamos llegar a los 100.000 antes de que finalice el año», pronostica Teijeiro. «Tenemos cajas enteras llenas», expone.
Proteger el patrimonio documental y abrir nuevas vías a su divulgación son las dos razones que los empujaron a crear una página web en la que volcarán, poco a poco, los contenidos del blog, pero sin cerrarlo, sin importarles haber recibido un mensaje en el que su autor, que no se identificó, los instaba a ponerse a trabajar.
Tampoco los detuvo que el PSOE los hubiese echado del Auditorio, donde tuvieron su sede durante unos meses, que el BNG no cumpliese su compromiso de conseguirle unas condiciones estables de trabajo ni que el PP le hubiese dicho no a su propuesta de proyectar durante las fiestas, el documental ‘Vilagarcía no corazón’, elaborado por O Faiado da Memoria y estrenado este año con motivo del centenario de la fusión de los concellos de Vilagarcía, Carril y Vilaxoán.

«Me duele que mi pueblo tenga estos representantes políticos y culturales. Vilagarcía tiene muy mala suerte», lamenta Margarita Teijeiro.

Diario de Pontevedra (22-09-2013)

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